Statement

The work of Marco Bizzarri (1988) reveals the social crisis caused by the incessant yearning for progress, his procedures have a profound way of feeling the current context; they reveal the inevitable collision between nature and humans, exposing the collateral damage for our own existence. Thus, through a process of concealment it presents extreme situations, human dramas that we do not see but that it is necessary to look at; the act of masking works symbolically as a representation of our own refusal to understand.

This way, through different procedures and techniques, amongst which painting, installation and video stand out, his work raises to the level of heroes those who calmly endure, some who wait for something to grow from the ruin. Thus, his work is crossed by problematics such as ecocide, human displacement and the exploitation of nature.

Body and landscape become a common thread in his practice which, without having a particular interest in naturalism or realism, always appear spectral or chaotic. Though the use of veilings and intense color, Marco presents a world that must be carefully observed, in it our dissatisfaction towards what surrounds us becomes evident as it exhibits the results of this: corroded landscapes, faded bodies, buildings in ruins and forgotten objects, the negativity of development.

La obra de Marco Bizzarri (1988) devela la crisis de lo social a causa del incesante anhelo de progreso, sus procedimientos tienen un profundo sentir con el contexto actual; ponen de manifiesto la colisión inevitable entre la naturaleza y lo humano, exponiendo los resultados colaterales para nuestra propia existencia. Así, a través de un proceso de encubrimiento, presenta situaciones extremas, dramas humanos que no vemos pero que es necesario mirar; el ocultamiento funciona simbólicamente como nuestra propia negativa a entender.

De esta manera, por medio de diferentes procedimientos y técnicas, entre los que destaca la pintura, la instalación y el video, su obra eleva al nivel de héroes a quienes de manera sosegada aguantan, unos que aguardan que algo germine en la ruina. Así, su trabajo está cruzado por problemáticas como el ecocidio, los desplazamientos humanos o la explotación natural.

El cuerpo y el paisaje se vuelven un hilo conductor de su quehacer, que, sin tener un interés particular por el naturalismo o el realismo, aparecen siempre espectrales o caóticos. Por medio de las veladuras y un intenso uso del color, Marco presenta un mundo que hay que observar de manera detenida, en él se hace evidente nuestra displicencia respecto a lo que nos rodea a la vez que exhibe los resultados de este: paisaje corroídos, cuerpos desvanecidos, edificios en ruinas y objeto olvidados, la negatividad del desarrollo.