Captura de pantalla 2018-11-25 a las 12.

Silente I

Acrylic on canvas 190x240 cm

2019

Captura de pantalla 2018-11-25 a las 12.

Silente II

Acrylic on canvas 190x240 cm

2019

Captura de pantalla 2019-03-30 a la(s) 1
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Captura de pantalla 2018-12-20 a las 12.
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SILENTE

CV Galery

12 Dicember 2018 

Alonso de Cordova 4355 Vitacura

 

Texts by José Tomás Fontecilla

Marco Bizzarri's paintings tends to hide the image, that fixed image, photographic, transparent and immovable image of the frame, one that shows everything without saying anything, the stereotyped image through which the different genres of both painting and photography pass: portrait, landscape, genre, etc. Nevertheless, in Bizzarri's painting there is something disturbing, sometimes uncomfortable, sometimes melancholic; something to be discovered.  Thus, between stains and a very gestural painting, certain elements suddenly appear recognisable, the remnant of that which we recognise but is not literal, the obverse of the anaemic transit of images to which we are accustomed.    

 

The characters, scenes or faces that make up his body of work are born of an exploration of the territory, in the chance encounter with unknown people who suddenly awaken a particular interest, whether it be because of their relationship with the landscape, an unforeseen emotional link or a particular strangeness, many of these characters form a universe of peculiar singularities. In this way, in each new context new elements appear, disruptive or exogenous, which he takes because in some way they alter the usual order of the landscape.

SILENTE

CV Galería

12 Diciembre – 30 Enero

Alonso de Cordova 4355 Vitacura

 

por José Tomás Fontecilla

 

 

La pintura de Marco Bizzarri tiende a esconder la imagen, esa imagen fija, fotográfica, transparente e inamovible del encuadre, una que muestra todo sin decir nada, la imagen estereotipada por donde pasan los distintos géneros, tanto de la pintura como la fotografía: retrato, paisaje, costumbrista, etc. No obstante, en la pintura de Bizzarri hay algo inquietante, a veces incómodo, otras veces lúgubre; una cosa por descubrir. Así, entre manchas y una pintura muy gestual, de pronto ciertos elementos aparecen reconocibles, el remanente de eso que reconocemos pero no es literal, el anverso del tránsito anémico de imágenes al que estamos acostumbrados.    

 

Los personajes, escenas o rostros que componen su cuerpo de obra nacen de una exploración en el territorio, en el encuentro casual con personas desconocidas que de pronto se despiertan un interés particular, ya sea por su relación con el paisaje, por un vínculo emocional imprevisto o una extrañeza particular, muchos de estos personajes conforman un universo de singularidades peculiar. De esta forma, en cada nuevo contexto aparecen nuevos elementos, disruptivos o exógenos, que toma porque de alguna manera alteran el orden habitual del paisaje.