SILENTE

CV Galery

12 Dicember 2018 

Alonso de Cordova 4355 Vitacura

 

Texts by José Tomás Fontecilla

In Marco Bizzarri’s work the visage is a type of common thread, without having a special desire for portraiture or realism, the presence of busts is characteristic in his work. In some cases they are veiled, others noisy, stained, blured, head shots that confront the viewer with the gaze of another, a kind of humanoid facing straight ahead, upright: sometimes it seems sad, others inquisitive, a thousand and one things appear on its countenance; small details - a gleam perhaps- that open the inner world of an innocous physiognomy which supports all constructions.

 

Silente [Silent] deepens this path from another perspective. Composed of six large-format paintings, it presents a series of cropped images, cinematic head-shots of someone we cannot discern. A woman hides behind Bizzarri’s dripping, the stains -without completely eliminating the model’s expression- show a sort of wink, a grimace. The gesture shows what we don’t want to look or hear, the stains face us with our own myopia. Thus, Marco’s intention is to show a reality that is simoultanousley quotidian and bloody, the constant blinding towards our surroundings, towards the other who suffers or the foreign who helps. The dripping works as a sort of metaphor for this distance, one that allows us to sense beyond our own needs, conditioned by personal shortcomings, the stain is an expression of that permanente indolence, it is the courtain that only allows silhouttes to be noticed.

 

And although the paradox of every portrait is at the heart of it, because we know that the nature of the portrayed always escapes us, having full awareness that it is pure image, in the works that compose this show the paradox works the other way around, the portrayed is not seen and the essence is the refusal to see it. Perceptually we know that it is not possible to know who is hiding behind the stains however the temptation, rather emotional, to know who and what it hiding is difficult to ignore.

 

The truth - if there is such thing- that conceals these works is much simpler and valuable than one might imagine, to glimpse it means putting aside indolence, removing the blindfold and seeing; “if you are humble, you will remain dazzling”, says an old proverb.

SILENTE

CV Galería

12 Diciembre – 30 Enero

Alonso de Cordova 4355 Vitacura

 

por José Tomás Fontecilla

 

 

En la obra de Marco Bizzarri el rostro es una suerte de hilo conductor, sin tener un afán especial por el retrato o por el realismo, la aparición de bustos es característico de su obra. En algunos casos son velados, otros ruidosos, manchados, borroneados, primeros planos que enfrentan al espectador con la mirada de un otro, una especie de humanoide que mira de frente, erguido: a veces parece triste, otras inquisitivo, en su semblante aparecen mil y una cosa; pequeño detalles -destellos quizás- que abren el mundo interior de una fisonomía inocua que sostiene todas las construcciones.

 

 

Silente profundiza ese camino desde otra perspectiva. Compuesta por seis pinturas de gran formato, presenta una serie de imágenes recortadas, primeros planos cinematográficos de alguien que no alcanzamos a discernir. Una mujer se esconde detrás del dripping de Bizzarri, las manchas -sin eliminar por completo la expresión de la modelo-  dejan ver ciertos guiños, una mueca. El gesto hace aparecer lo que no queremos mirar o escuchar, las manchas nos encaran nuestra propia miopía. Así, la intención de Marco es mostrar una realidad cotidiana a la vez que cruenta, el cegamiento constante frente a lo que nos rodea, frente al otro que sufre o al ajeno que ayuda. El chorreado funciona como una suerte de metáfora de ese alejamiento, uno que no nos permite percibir más allá de nuestras propias necesidades, condicionado por falencias personales, la mancha es una expresión de esa indolencia permanente, es la cortina que sólo permite advertir siluetas.

 

Y si bien, la paradoja de todo retrato está en el corazón del mismo porque sabemos que la naturaleza del retratado siempre se nos escapa, conciencia plena de que es pura imagen, en las obras que componen esta muestra la paradoja funcionan al revés, el retratado no se ve, y la esencia es la propia negativa a verlo. Perceptivamente sabemos que no es posible saber quién se esconde detrás de las manchas, sin embargo la tentación, más bien emocional, por saber quién y qué se oculta, es difícil de ignorar.

 

La verdad – si es que hay alguna – que encubren estas obras es mucho más sencilla y valiosa de lo que se pudiera imaginar, entreverla significa dejar de lado la indolencia, sacarse la venda y ver; “si eres humilde, te conservarás resplandeciente”, dice un antiguo proverbio.