INDEX40

FERIA FAXXI 2016

8-10 / ​abril / 2016
Parque Bicentenario, Vitacura
Santiago / Chile

Índex 40 es una instalación in-situ que se emplaza en diferentes ferias de arte de Latinoamérica. FAXXI, en Santiago de Chile, fue la primera feria que la acogió en abril de 2016, en donde más de mil trescientos espectadores empuñaron sus manos y firmaron acuerdos en un lapso de 35 horas, formando un universo de formas que fluctuaba entre una partitura musical, un alfabeto y un archivo arqueológico. 

 

"La palabra puño se refiere a la forma que hace la mano cerrada; la forma es el conjunto de características que toma una acción que es diferente cada vez que una persona la hace real. Una situación de facto es aquella que, aún existiendo en la realidad, no ha sido reconocida formal o institucionalmente."

La obra comienza como una mera potencia; repisas blancas vacías, mil trescientos paralelepípedos negros embolsados y una pila de acuerdos. Un material, una instrucción. 17 gramos de plastilina negra, empuñar y firmar.

 

La individualidad de cada espectador y el tiempo que éste dedica a la feria abre paso a una infinidad de formas que son irrepetibles e irreplicables, determinadas por la temperatura, forma, presión y fuerza de cada uno, y las decisiones que lleva a cada uno a colocar su escultura en un lugar de la repisa.

Un acuerdo en cuyo pie de página dice, en letra minúscula, casi ilegible, que el ejecutor de la escultura es nada más que mano de obra y la autoría de esta le pertenece a De Facto Colectivo. Al firmar el convenio el espectador cede todos los derchos morales de autenticidad y de autoría al colectivo, autorizándolo a intervenir, alterar o destruir la figura que con su puño formó. Consciente de que todo el material de la obra es de exclusividad de De Facto Colectivo, que puede utilizarlo para cualquier propósito.

 

Finalmente, tras 35 horas en que 1.300 manos han empuñado y firmado, la composición deja de ser alterada y toma una apariencia definitiva: un universo de formas que fluctúa entre una partitura musical, un alfabeto y un archivo museográfico. Sin embargo, la letra chica del acuerdo abre la posibilidad de que las manos empuñadas por una acción colectiva son, en realidad, un pretexto para generar un vasto índex con huellas digitales, nombres y firmas a merced de De Facto Colectivo.

“The word fist refers to the shape that is made by a closed hand; a shape is the set of features that an action takes each time a person makes it real. A situation De Facto is one that, despite existing in fact, has not been recognized under a formal or institutional setting.”

The artwork starts as a mere potency; empty white shelves, thirteen-hundred black parallelepipeds and a stack of agreements. One material, one instruction. 17 grams of black clay, grasp and sign.

The individuality of each viewer and the amount of time that this person devotes to the art fair opens an infinite range of shapes that can not be repeated or replicated, as they are determined by the temperature, shape, pressure and strength of each hand, and by the decisions that lead the public to place their sculptures in a certain space in the shelve.

 

An agreement, of which the footer says, in small letters that are almost illegible, that the executor of the sculpture is only workforce and that the artist in the project is actually De Facto Colectivo. By signing this agreement, the viewer transfers all authenticity and authorship rights to the collective, authorizing it to intervene, alter, or destroy the figure formed by the fist of every person. The spectator becomes aware that De Facto Colectivo exclusively owns all the material belonging to the work and it can be used for any purpose.

 

Finally, after thirty-five hours during which 1,300 hands have wielded and signed, the alteration of the composition comes to an end and becomes permanent: it is a universe of shapes that waves between a musical score, an alphabet and a museum archive. However, the fine print of the agreement suggests that holding fists for a collective action may be only an excuse to produce a vast index of fingerprints, names and signatures, which are at full mercy of De Facto Colectivo.