CANTOS DE LUMINARIA 

SEPTEMBER 2020

Text by José Tomás Fontecilla

Cantos de Luminaria is a video installation made after a long  investigation in the towns of the Chilean highlands, specifically in Surire, Guallatire and Camiña, located in Norte Grande. The work stems from the link established with the last remaining Aymara people in the area, a culture that, as a result of extractivism and soil contamination, has been seriously affected. 

 

In this way Its geographic condition is essential. Firstly, because these towns first received foreign influence throughout the eighteenth century through the silver trade in the Ruta de la Plata, the beginning of syncretism. The irruption of another kind of mining -on a different scale- in the last century has provoked the decline of one of the most important cultures in the American Andes.  Therefore the relationship with the territory is fundamental to this piece as it evidences, allegorically, the problematic relationship between territory | landscape and a distorted idea of progress which, in the name of development, has led to an unprecedented destruction of biospheres, archeological sites and entire populations that have had to migrate due to the exploitation of raw materials.

 

This way Cantos de Luminaria reflects on this issue from the heirs of a culture that is shutting down. The title references the double connotation of a rite: on one hand the word Luminaria points to the ancient spanish tradition of turning on the light in the windows and balconies as a synonym of a party, like the traditional Nights of Luminaria in which the Aymara people got together to sing, dance and drink during three days to celebrate the holiday of the Immaculate Conception, a reflection of the Andean religious syncretism.

 

Today there is not much of this left, the extinct mother tongue only allowed the passage of the traditions of this abandoned town that could not resist the advances of development to a small number of people, reduced to one family, who still maintain them. With their contaminated soils and dirty water springs little by little the culture that was developing in these altiplanic valleys started to migrate to the city, to spaces better suited for life. This way entire ecosystems, like the one in the Lauca river -which was catalogued by the UNESCO as a World Biosphere Reserve in the eighties- is today a territory dedicated to the extraction of the mineral Borax.

 

This way what is registered in the video is an action that brings back the body to an almost extinct flame, a light in the sunset. The characters that integrate it are that flame that refuses to disappear, facing the onslaught of contemporary culture they are untouched characters that hold on to memory. That memory resurges through a song and an action that reconnects to nature. When “the tough, dirty, synthetic world is confirmed as the only real truth[...], the superstitious dream that in some way happiness, love, glory and magic remain hidden but within reach…” [1]emerges. That apparition protects the world from more serious crisis like a war or a virus, it is a gesture that, like walking, allows us to recover our breath, sharpen our senses, renew the curiosity[2] for a possible world that is at first sight unattainable.

Cantos de luminaria reconnects us with another life, with a different rhythm and distant materialities, with a world that today seems incompatible with our ways of existence. The action travels with a canvas archeological sites and sacred places which are inaccessible or unknown to the majority of us. The Red Lagoon of Paricota, for example, that keeps the blood of the earth which covers the canvas, maintains the spoils  of life forms that are shutting down. Dying with clay is a return to basics, an approach to restitute the balance of a nature we can only understand as an idea, a fountain of stimulus, knowledge and shared happiness. The greater familiarity with nature or with the origin of plants and trees, with their varieties and characteristics generates or generated intellectual wealth, is forgotten today. At the same time it reveals to the respectful non-expert some of the laws that governed the universe[3]. Songs of Luminaries brings us closer to this experience. The video installation proposes to bring, materially, that cosmovision of the world, through a canvas that keeps certain material and ritual features of the experiences of a small community on the verge of disappearing.

 

[1] Graves. R. El paraíso universal, p. 19 Translation my own

[2] Le Breton, D. Elogio del caminar, p. 16 Translation my own

[3] Brinckerhoff Jackson, J. La necesidad de la ruina y otros ensayos, pp.45-46 Translation my own

Direction and edition - Marco Bizzarri

Camera - Augusto Claro

Sound Designer - Cuco Errázuriz

Special Thanks

Bernardina Sanchez Calle, Aymara woman from Guallatire.

Palmenia Ana Mamani Carlos, Aymara woman from Camiña.

Lientur Alen Raiman Huarache, Mapuche-Aymara man from Socoroma.

Victoria Caroca Muñoz, Chemical scientist, Relaves Fundation.

Raimundo Gomez Vergara, Journalist and Documentary maker, Relaves Fundation.

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CANTOS DE LUMINARIA

SEPTIEMBRE 2020

Texto por José Tomás Fontecilla.

Cantos de Luminaria es una video instalación realizada en Surire, Guallatire y Camiña, pueblos ubicados en el altiplano del Norte Grande de Chile. La obra nace del vínculo establecido con los últimos aymaras que quedan en la zona, una cultura que producto del extractivismo y la contaminación de los suelo se ha visto seriamente afectada.

De esta manera, su condición geográfica es esencial; en primera lugar porque estos pueblos primero recibieron la influencia extranjera a lo largo de todo el siglo XVIII por medio de la Ruta de la Plata, el inicio del sincretismo; sin embargo, la irrupción de otro tipo de minería -y a otra escala- en el último siglo ha provocado el declive de una de las culturas más importantes de los andes americanos. Por tanto, la relación con el territorio en esta obra es una parte esencial, ya que lo que evidencia, de manera alegórica, justamente es la relación problemática que existe entre el territorio | paisaje y una idea malversa de progreso, en que en nombre del desarrollo se ha dado pie a una destrucción sin precedentes, tanto de biosferas, como de yacimientos arqueológicos y poblaciones enteras que han debido migrar a causa de la explotación de materias primas. 

 

Así, Cantos de luminaria reflexiona sobre este asunto desde los propios herederos de una cultura que se está apagando. El título, hace referencia a la doble connotación de un rito: por un lado la palabra luminaria señala la antigua costumbre española de prender luz tanto en ventanas como balcones como sinónimo de fiesta, así como las tradicionales Noches de luminaria en donde el pueblo aymara se juntaba a cantar, bailar y beber para celebrar por tres días la fiesta de la Inmaculada Concepción, reflejo del sincretismo religioso andino.

 

Sin embargo hoy, muy poco queda de eso, la lengua madre extinta sólo dejó paso a que un pequeño número de personas, reducida a una familia, aún mantenga las tradiciones de un pueblo abandonado que no aguantó los avances del “desarrollo”. Con sus tierras contaminadas y vertientes de agua sucia poco a poco la cultura que se desarrollaba en estos valles altiplánicos fue migrando a la ciudad, a espacios más auspiciosos para la vida. De este modo, ecosistemas enteros, como el del río Lauca, que fue catalogado como Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco en los ochenta, hoy es territorio dedicado a la extracción del mineral Borax.

 

De esta forma, lo que se registra en el video es una acción que le devuelve el cuerpo a un fuego casi extinto, a una luz en el ocaso. Los personajes que lo integran son esa llama que se resiste a desaparecer frente a los embistes de la cultura contemporánea, son personajes incólumes que se aferran a la memoria. Esa memoria resurge por medio de un canto y de una acción que nos reconecta con la naturaleza; así cuando “el mundo duro, sucio y sintético se confirma como la única verdad real [...], el sueño supersticioso de que de algún modo la felicidad, el amor, la gloria y la magia permanecen escondidas, pero al alcance de la mano…”[1] emerge. Es esa aparición la que protege al mundo de las crisis más graves como una guerra o un virus, es un gesto que como caminar, nos permite recobrar el aliento, agudizar los sentidos, renovar la curiosidad[2] por un mundo posible, a simple vista inalcanzable.

 

Cantos de luminaria nos reconecta con una vida otra, con un ritmo diferente y unas materialidades lejanas, con un mundo que hoy parece incompatible con nuestras formas de existir. Así, la acción recorre con una tela lugares arqueológicos, otros sagrados, inaccesibles o desconocidos para la mayoría de nosotros. La Laguna Roja de Paricota, por ejemplo, que mantiene la sangre de la tierra que baña la tela, conserva esos despojos de formas de vida que se apagan; teñir con barro es volver a algo básico, un intento por restituir un balance de una naturaleza que tenemos sólo como idea; a una fuente de estímulos, conocimiento y alegría compartida. La mayor familiaridad con la naturaleza o con el origen de las plantas y los árboles, con sus variedades y características, genera o generaba riqueza intelectual, hoy olvidada. Al mismo tiempo, revela al no experto respetuoso algunas de las leyes que gobernaban el universo[3]. A esa experiencia nos acerca Cantos de luminaria. La video instalación propone traer, de manera material, esa cosmovisión del mundo, por medio de una tela que conserva ciertos rasgos materiales y rituales de las vivencias de una pequeña comunidad a punto de desaparecer.

 

[1] Graves. R. El paraíso universal, p.19

[2] Le Breton, D. Elogio del caminar, p.16

[3] Brinckerhoff Jackson, J. La necesidad de la ruina y otros ensayos, pp.45-46

Dirección y Edición - Marco Bizzarri

Cámara - Augusto Claro

Sonido - Cuco Errázuriz

Especial agradecimientos:

Bernardina Sanchez Calle, Mujer Aymara de Guallatire.

Palmenia Ana Mamani Carlos, Mujer Aymara de Camiña.

Lientur Alen Raiman Huarache, Joven Mapuche-Aymara de Socoroma.

Victoria Caroca Muñoz, Científica Química, Fundación Relaves.

Raimundo Gomez Vergara, Periodista y Documentalista, Fundación Relaves.

MAVI MUSEUM OF VISUAL ARTS 

XIV YOUNG ART PRIZE

September 2020

[Santiago, Chile]