VORTEX |March 2020

Text by José Tomás Fontecilla

A vortex denominates a concentric flow, a spiraling turbulence, a force and a void, it demarcates boundaries: between a calm, infinite centrer and a raging, dense periphery. The vortex, beyond its mathematical or phenomenological considerations functions as an analogy for a series of ideas related to the outside and inside, to contemplation and abstraction.

 

Extracted and rescued from an archeological site razed by mining, Vortex by Marco Bizzarri, takes up the lost or almost extinct tradition of the Molle culture, one of the most ancient in Chile, located at the gates of the Atacama desert. This concentric circle, hidden amidst the view of extractivism, signifies an opening to a world, an opportunity, perhaps, to rethink the frame of coexistence with our environment, to reconsider the possibilities of our doing.

 

Thus, after a long investigation, Bizzarri takes abstract pre columbine imagery to denounce through a large format piece the destruction not only of the landscape but of the culture as well. He retraces a path to the past to bring a reflection on the importance of the earth through a symbol that it centuries old that synthesizes a different connection with our environment, one of a delicate balance. Brinckerhoff said about soil: “[...] it is where we impart to others our knowledge of the family tradition and where we can briefly withdraw from the perplexities of the outside world, it is where we plant seeds that we hope will one day flourish as a more beautiful landscape and a more harmonious community”

 

The piece, which circulates between land art and performance, comes from the tradition of the Molle petroglyphs but in a different context: Vortex manifests the sunset of a culture, of culture. To do this, it uses the ruins left by mining to show us the negligence of the industry, the lack of regulations for land use, and the absolute free will in pursuit of progress: he draws and reconstructs a lost symbology in the same place that led to its destruction. The work, drawn the original way, with natural pigments, delineated during hours under the sun is a material and formal allegory of the involution of development.

 

This way, through this large format piece, located in the remains of what was once a lucrative mining company, now abandoned, Marco evidences the impact of progress in its most destructive version, the devastating facet of an unsheathed idea of prosperity without limits, which in its latin american expression destroys everything in its path: water, local economies, ancestral cultures and people. This immemorial graphism, silenced under the sun, emerges as a warning in the desolation of the Atacama desert.

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VORTICE |Marzo 2020

Texto por José Tomás Fontecilla

El vórtice denomina un flujo concéntrico, una turbulencia que gira en espiral, una fuerza y un vacío, demarca límites: entre un centro calmo, infinito, y una periferia embravecida, densa. El vórtice, más allá de sus consideraciones matemáticas o fenomenológicas, funciona como analogía para una serie ideas relacionadas al afuera y el adentro, a la contemplación y la abstracción.

 

Extraído y rescatado de un yacimiento arqueológico arrasado por la minería, Vórtice, de Marco Bizzarri, retoma una tradición perdida o casi extinta, la de la cultura Molle, una de las más antiguas de Chile, ubicada a las puertas del desierto de Atacama. Éste círculo concéntrico, escondido a la vista del extractivismo, significa una apertura a un mundo, una oportunidad, tal vez, de repensar el marco de convivencia con nuestro entorno, de reconsiderar las posibilidades de nuestro hacer. 

 

Así, luego de una larga investigación, Bizzarri toma la imaginería abstracta precolombina para denunciar, por medio de una obra en gran formato, la destrucción no sólo del paisaje, sino también de la cultura. Reemprende un camino hacia el pasado, para traernos desde ahí, una reflexión sobre la importancia de la tierra por medio de un símbolo de cientos de años que sintetiza una conexión distinta con nuestro entorno, a saber, la de un balance delicado; Brinckerhoff decía sobre la tierra: “[...] es donde impartir a otros nuestro conocimiento de una tradición familiar y donde podemos retirarnos brevemente de las perplejidades del mundo exterior; es donde plantamos una semilla que esperamos que algún día florezca como un paisaje más hermoso y como una comunidad más armónica”.

 

La obra, que circula entre el land art y la performance, retoma la tradición de los petroglifos Molles pero en un contexto diferente: Vórtice manifiesta el ocaso de una cultura, o más bien, de la cultura. Para ello, utiliza las ruinas que dejó la minería para mostrarnos las negligencias de la industria, la falta de una norma de suelos y el libre albedrío absoluto en pos del progreso; dibuja y reconstruye una simbología perdida en el mismo lugar que llevó a su destrucción. Así, la obra, trazada con pigmentos naturales - a la manera original -, delineada en horas bajo el sol, da cuenta por medio de una alegoría material y formal de la involución del desarrollo. 

 

De esta forma, por medio de esta obra en gran formato, emplazada en los despojos de lo que alguna vez fue una lucrativa empresa minera ahora abandonada, Marco evidencia el impacto del progreso en su versión más destructiva, muestra la faceta asoladora de una idea desprolija de prosperidad sin límites, que en su expresión latinoamericana, arrasa con todo a su paso: el agua, economías locales, culturas ancestrales y personas; este grafismo inmemorial, silenciado bajo el sol, emerge como un aviso en la desolación del desierto de Atacama.